La respuesta corta: casi siempre no es que Google te ignore, es que no entiende qué haces ni dónde. Los tres motivos que veo más a menudo son el nombre comercial mal puesto (con palabras clave metidas a martillazos), la categoría principal equivocada y la ficha sin verificar. Se arreglan en una tarde, pero tardan semanas en notarse.
¿Cómo te puedo ayudar con esta guía?
Por qué no apareces
El nombre no es tu nombre. Si tu ficha dice "Carpintería López | Muebles a medida Barcelona | Reformas", Google tiene un problema: ese no es el nombre de tu empresa. Sus normas piden el nombre real, el de la furgoneta y las facturas. Meter palabras clave ahí no te sube; puede costarte una suspensión.
La categoría principal no es la que trabajas. Es el error más caro y el más silencioso. Si eres carpintero pero te diste de alta como "empresa de reformas", le estás diciendo a Google que compitas en un sitio donde no quieres competir. Y las secundarias no son una lista de deseos: cuantas más metes sin venir a cuento, más borrosa queda tu actividad.
Tienes más de una ficha. Pasa solo: una la creaste tú, otra la generó Google con datos de un directorio, otra la abrió un antiguo socio. Google quiere una ficha por negocio, y cuando hay varias reparte las señales entre todas. Nadie gana.
La ficha no está verificada. Sin verificar, no compites. Y si Google no te deja verificar, suele ser por la dirección: apartado de correos, oficina virtual o un domicilio que no coincide con lo que tienes en Hacienda.
La zona de servicio está mal. Si trabajas a domicilio y no hay local con cartel, tienes que definir el área donde vas. Mucha gente la deja vacía o pone media provincia. Ambas cosas te perjudican.
Falta lo básico. Sin teléfono, sin email, sin horarios, sin servicios y sin fotos, tu ficha es un cascarón. Google prioriza fichas completas, y con razón: son las que le sirven a quien busca.
El pin está donde alguien creyó que estabas. Este lo veo mucho, y casi nunca es culpa del dueño. La ficha la dio de alta un amigo o un empleado —"déjame que te agregue el negocio"— y pulsó en el mapa donde creía que estaba el local. O directamente dejó que Google lo colocara solo, y Google acertó a medias. He visto un negocio en la planta calle, con la entrada a la vista, y el pin puesto en la parte de atrás del edificio. El cliente llega, da la vuelta a la manzana, no encuentra la puerta y se va a otro sitio. Nadie se enteró nunca de esa venta perdida. Compruébalo: abre Maps, busca tu negocio y mira dónde cae exactamente la marca. Si no está en tu puerta, arrástrala tú.
Lo que he visto en mis negocios
Esto no lo he leído: me ha pasado.
En BosqHabitat tenía el nombre de la ficha con una palabra clave pegada, de esas que parecen buena idea y no lo son. Al revisarla encontré algo que no esperaba: la descripción hablaba de una cosa y la web de otra. No era mentira ninguna de las dos, simplemente no contaban lo mismo. Puesto en el lugar de Google: si el perfil dice una actividad y la web dice otra, ¿cuál se cree?
Cambié tres cosas. El nombre, el real. La descripción, para que dijera lo mismo que la web. Y subí fotos de verdad: el taller y el producto terminado, no imágenes de catálogo.
En unas semanas empezaron a llegar mensajes pidiendo información. No al día siguiente, ni a la semana. Semanas. Lo digo porque nadie lo cuenta: esto no es un interruptor, es una obra. En Obliko Reformas me encontré lo mismo con el nombre, así que no fue casualidad.
Con clientes de reformas y carpintería, el trío que más me repite es siempre el mismo: la ubicación mal puesta en el mapa, el nombre comercial inventado y la ficha sin email ni teléfono.
Qué comprobar hoy en cinco minutos
- Busca tu negocio en Google Maps desde el móvil, sin estar en tu local.
- Mira el nombre: ¿es el de tus facturas o le has añadido palabras clave?
- Mira la categoría principal: ¿es tu oficio o algo parecido?
- Comprueba dónde cae el pin.
- Busca tu nombre en Maps: ¿sale una ficha o varias?
- Revisa que haya teléfono, email, horario, servicios y fotos tuyas.
Si falla una sola de las seis, ya sabes por dónde empezar.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tarda en notarse un cambio en la ficha?
De dos a seis semanas, según el cambio. Corregir la ubicación del pin o completar datos puede notarse antes; cambiar el nombre o la categoría tarda más, porque Google tiene que volver a fiarse de ti. Si alguien te promete resultados en tres días, desconfía.
¿Puedo poner mi casa como dirección del negocio?
Sí, si trabajas desde casa. Google permite ocultar la dirección y mostrar solo la zona donde trabajas: la usa para verificarte, pero no la enseña. Lo que no puedes es poner un apartado de correos ni una oficina virtual donde no trabajas: eso sí acaba en suspensión.
¿Cuántas fotos debería tener mi ficha y de qué?
Cuantas más reales, mejor, y renovadas de vez en cuando. Lo que funciona: trabajos terminados, el proceso, el taller o la furgoneta, y tu cara. Lo que no aporta nada: fotos de catálogo y el logo repetido. Sube unas cuantas cada vez que acabes un trabajo.
Si trabajo a domicilio y no tengo local, ¿puedo salir en Maps?
Sí. Es lo que Google llama negocio con zona de servicio: no muestras dirección, defines dónde vas. Es lo normal en carpinteros, instaladores y reformistas. Define bien tu zona: las poblaciones donde de verdad trabajas, no media provincia.
Mis fotos no son profesionales, ¿las publico igual?
Sí, publícalas. El cliente no busca una foto bonita, busca saber si sabes hacer su trabajo. Una foto hecha con el móvil, con el taller de fondo y la pieza recién terminada, transmite más que un render de catálogo: demuestra que eso lo has hecho tú. Lo único que pediría es luz suficiente, encuadrar la pieza entera y limpiar lo que sobre. Y la regla que no falla: si la foto podría estar en la web de cualquier otro, no te sirve.
Y si prefieres que lo mire yo
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Carpintero y empresario del sector de las reformas en Barcelona. Fundador de Elegibla. Más sobre Leonardo